Nada acaba donde debería.
Un roguelike tradicional por turnos sobre una ciudad que jamás te olvida.
Lo que aguarda al otro lado de las puertas del metro.
Una ciudad construida sobre rituales olvidados. Un viaje a través de sueños, memoria e iniciación. Cada estación lleva a un lugar más extraño.
Despiertas en un vagón de metro. Cada viaje termina de la misma manera. Cada despertar deja algo tras de sí.
Más allá de sus puertas se extiende una ciudad inquietantemente familiar. Un reflejo distorsionado de lo cotidiano, donde cada desconocido parece saber más de ti que tú mismo.
Cada vez que despiertas, la ciudad recuerda. La muerte es permanente. Nada más lo es.
Cuatro ideas sobre las que se construye el juego.
Combate táctico por turnos con heridas localizadas y realistas. Una mano destrozada seguirá temblando tres combates después. Las armas de fuego modernas, las armas ancestrales y la magia obedecen reglas distintas, pero todas hacen sangrar igual.
La Magia del Caos es un lenguaje. Combina palabras e ideas para crear sigilos y descubre cuáles merecen perdurar.
Toda partida termina. Las personas que conociste, los lugares que cambiaste y las consecuencias que dejaste atrás, no. Combate táctico por turnos, sin deshacer movimientos y con consecuencias que sobreviven al personaje que las provocó.
La ciudad es mucho más que sus distritos. Cada uno sigue su propia lógica, cada facción su propia filosofía. Cada encuentro representa una forma distinta de comprender el mundo.